Ante la ausencia total o parcial de dientes, éstos los podemos reponer mediante dientes y/o prótesis fijas sobre implantes dentales. Un implante dental no es más que una raíz artificial sobre la cual se coloca la pieza o piezas perdidas.

Se trata en esencia de un “tornillo” de titanio clase IV ó clase V (todos los implantes, son de titanio). Que está más que demostrado que es el material más biocompatible del que disponemos hasta la fecha para este tipo de tratamiento. Para su colocación es necesario un proceso quirúrgico por el cual se coloca el implante dental a modo de raíz en el hueso maxilar o mandibular. Y tras un proceso de óseo-integración colocar el diente y/o prótesis dental sobre él.

La colocación de implantes implica desde una intervención “mínimamente invasiva” donde apenas realizamos intervención, a veces sin tan si quiera dar puntos de sutura, hasta procesos donde la ausencia de hueso es tal que necesitamos técnicas de regeneración ósea guiada para dar supervivencia a largo plazo al implante. Suelen ser estas técnicas asociadas a la colocación del implante las que causan un post-operatorio más molesto al paciente y no la colocación del implante en sí. No solo todo es hueso alrededor de un implante… pues igual de importante es el tejido blando, es decir, la encía que rodea al implante que debe de cumplir un requisitos adecuados, y de no hacerlo también tenemos que intervenir en consecuencia, con injerto o remodelación plástica de la mucosa.

Hay que ser consciente que aunque a día de hoy un implante dental y la corona dental sobre el mismo es la mejor forma de reponer un diente perdido, este necesita de sus revisiones y mantenimiento, al igual que si fuese un diente natural o más.

A día de hoy y con los estudios que se están realizando al respecto, los implantes dentales íntegramente realizados en zirconio no están dando un resultado, ni tan si quiera, mínimamente satisfactorio en su óseo-integración con el hueso (es decir, el zirconio y el hueso, no se llevan bien) sin embargo, los dientes fabricados en zirconio que se ponen sobre implantes, si se comportan muy bien con el tejido blanco, es decir, la encía.

Es imprescindible realizar un correcto diagnóstico y plan de tratamiento,así mismo, también es necesario todo un seguimiento radiológico y fotográfico que nos permite ver la evolución de todo el proceso así como su planificación, desarrollo, desenlace final y mantenimiento en el tiempo.